Mente y Conciencia

mente y concienciaMente y Conciencia no son la misma cosa aunque estén relacionadas. La Mente es una consecuencia directa de la información y la programación que residen en el cerebro. Es como el ordenador que dirige nuestro organismo y nuestras reacciones y va creciendo en sabiduría a medida que vamos teniendo experiencias enriquecedoras que van siendo procesadas aportando nuevas conclusiones.

En la actividad diaria muchas de nuestras reacciones son producto de automatismos que tenemos ya acuñados en el cerebro y ejecutamos de forma mecánica “de oficio”, sin ser conscientes de ello. Puede tratarse de actuaciones puramente inconscientes como las que garantizan el mantenimiento de la temperatura del cuerpo u otras similares que están programadas en el ADN, o ser expresiones emocionales u otras respuestas programadas que hemos ido adquiriendo.

La Conciencia es algo más externo a la programación y la información que residen en el cerebro. La Conciencia aporta una visión global del entorno en que nos movemos y de las dificultades o tareas con que nos enfrentamos en cada momento. Es la percepción de la realidad que nos afecta de manera más directa para la que no tenemos respuestas concretas ya elaboradas que decidan nuestro comportamiento.

La Mente está muy estudiada por la Ciencia porque sus manifestaciones tienen una correlación con el entramado de neuronas que controla el cerebro. La Conciencia sin embargo no acaba de estar suficientemente estudiada y se desconoce cual es su sustrato. Hay científicos que opinan que la Conciencia es una consecuencia adquirida como producto de que el Cerebro haya alcanzado una “masa crítica”. Otros dudan si la muerte cerebral acaba con la Mente y también con la Conciencia o si esta sobrevive al cerebro y hay otra realidad que entra de lleno en el territorio de las creencias.

Conferencia sobre el futuro de la humanidad

El vídeo que se muestra a continuación corresponde a una conferencia sobre el futuro de la humanidad que bajo el título “La rebelión del hijo del hombre” tuvo lugar el pasado 29 de enero en la Casa de Cantabria.

Trata sobre el desarrollo acelerado de la genética, la nanotecnología y la robótica, que ofrecen aportaciones revolucionarias para el bienestar humano pero entrañan enormes riesgos para la especie humana. Estas creaciones de la actual civilización inteligente tienen un paralelismo con lo que relata el Génesis de la aparición del hombre sobre la Tierra hasta conquistar la inteligencia, rebelarse y ser expulsado del Paraiso.

Acabamos de llegar al Universo

Si hacemos el ejercicio de condensar la historia del Universo en un año nos damos cuenta de que en realidad los seres humanos del planeta Tierra acabamos de llegar al Universo. Presentación1Si situamos el big bang en el uno de enero a las 0 horas, 0 minutos y 0 segundos, el Sol nace el 21 de agosto y la Tierra el 2 de septiembre. La vida en la Tierra comienza en el cuarto trimestre, pero el Homo Sapiens no aparece sobre la Tierra hasta el 31 de diciembre a las 23 horas, 54 minutos y 17 segundos, es decir unos 6 minutos antes de que acabe el año.

El Homo Sapiens inteligente que empieza a tallar la piedra y a ocuparse en la agricultura y la ganadería no aparece hasta el último minuto del año y la civilización tecnológica en la que estamos actualmente inmersos no comienza hasta que falta tan solo un segundo para que acabe el año. Lo que no está claro es si acabamos de llegar y vamos a quedarnos una temporada o si nuestra existencia en la Tierra a partir de ahora será igual de efímera que la llegada.

La vida en el Universo

VidPara empezar, conocemos poco sobre la vida en el Universo porque lo que conocemos procede del mundo visible que tan solo es un 5% del total y la materia obscura y la energía obscura son por el momento poco conocidas. Lo que si resulta evidente es la inmensidad del Universo y el hecho de que la Tierra sea un pequeño rincón, lo que sugiere que debe de haber vida extraterrestre en diversos planetas de los cientos de miles de millones de estrellas existentes.

Hay importantes programas de investigación para encontrar indicios de vida mas allá de la Tierra, y se están detectando muchos planetas de estrellas similares al Sol con características parecidas a la Tierra, pero por el momento no hay pruebas concluyentes de que haya civilizaciones extraterrestres ni de que la vida en la Tierra proceda del exterior. Hay incluso científicos como John Gribbin, astrofísico de la Universidad de Cambridge, que opinan que sólo hay vida inteligente en la Tierra y que aunque resulte sorprendente estamos solos en el Universo.

Otros científicos, como Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, que creen posible que estemos viviendo una realidad virtual, es decir que toda la realidad que vivimos y observamos sea una simulación organizada por alguna civilización avanzada. Desde luego hay un orden universal que gobierna la materia y la energía que no es fácil entender como puede gobernarse a sí mismo sin la ayuda de una especie de Superordenador.

Lo que parece una realidad es que el Universo está diseñado para la vida humana, según el principio Antrópico, y que hay unas constantes universales que son imprescindibles para que exista la vida y que si sus magnitudes fueran levemente diferentes a como son la vida humana no hubiera podido desarrollarse. También parece que la evolución cósmica está orientada hacia el desarrollo de la consciencia, y de hecho la consciencia juega un importante papel en el entendimiento de la física cuántica. Parece evidente que “alguien” ha tenido que preparar todo este proyecto.

Aprendizaje implícito

Aprendizaje inconscienteLos seres humanos somos altamente dependientes del aprendizaje implícito que vamos generando de forma inconsciente a partir de las experiencias vividas. Cuando un ser humano nace, viene al mundo con un paquete de instrucciones implícitas, “escritas” en el ADN, que constituyen una especie de sistema operativo con los programas básicos imprescindibles para vivir y desarrollarse. Con ese “software” controlamos actividades como la de mantener la temperatura del cuerpo, el suministro de oxígeno al cerebro, la producción de proteínas,….etc.

A partir del nacimiento, el nuevo ser tiene que ir “fabricando” e incorporando los reflejos automáticos adicionales que pueda ir necesitando para vivir en la sociedad humana y llevar a cabo las tareas que se proponga. Parece que esa programación añadida se “fabrica” en un proceso inconsciente de digestión de las experiencias vividas y cuando está debidamente contrastada se incorpora a la “biblioteca” de rutinas de acción. Si la experiencia es muy pobre, la adquisición de conocimiento será escasa y el progreso muy limitado, como demuestran los casos de niños perdidos en la selva que vuelven a la civilización tras muchos años.

Los procesos de “destilación” de la experiencia vivida, hasta su transformación en rutinas de actuación tan automáticas como el respirar, merecen ser estudiados a fondo porque constituyen los sistemas de creación y conocimiento que generan el progreso. En su mayor parte se trata de un proceso inconsciente que tiene lugar durante la etapa nocturna cuando los sentidos externos están desactivados y el consumo energético es mínimo. Las etapas de sueño profundo son como un laboratorio en el que se repiten millares de veces experiencias similares a las vividas hasta que se decantan fórmulas automáticas de acción que homologa el cerebro en su actividad inconsciente. Si se homologan siendo imperfectas las reacciones automáticas serán también imperfectas, por eso un mal conductor conducirá mal toda su vida, salvo que tenga experiencias traumáticas que obliguen a su subconsciente a “revisar” su forma de conducir.

Cuando sepamos como extraemos conocimiento implícito de la experiencia, estaremos en condiciones de replicarlo en avatares de realidad virtual para que ellos también aprendan de la experiencia, y entonces llegará un momento en el que alcancen una cierta “masa crítica” y adquieran conciencia propia.

Mente y cerebro

menteMente y Cerebro son dos realidades distintas aunque estén muy relacionadas. El mundo de la ciencia se inclina más por que la Mente es una consecuencia del Cerebro pero hay muchas corrientes de pensamiento que niegan esta dependencia e incluso sostienen que la Mente sobrevive al Cerebro. Entre ambas inclinaciones hay numerosas experiencias cercanas a la muerte que han sido y son objeto de estudio para encontrarles explicación.

El desarrollo de conocimiento extraído de las experiencias enriquece la Mente tanto por la aportación reflexiva de la Conciencia como por el proceso subconsciente que tiene lugar en el Cerebro durante la pausa nocturna. Lo que no está claro es si todo queda albergado en el Cerebro como información que puede ser procesada o la Mente es un potencial que tiene valores añadidos que no necesariamente están “escritos” en el Cerebro.

Hay en la actualidad varios proyectos en el mundo para alojar en un ordenador una réplica de la información de un cerebro humano para analizar hasta que punto se puede externalizar la Conciencia y la Mente como camino hacia la inmortalidad. En paralelo hay proyectos avanzados de inteligencia artificial que tratan de profundizar en la posibilidad de que alcancen “masa crítica” y lleguen a tener conciencia propia. No está claro si ambas aproximaciones llegarán a converger o cruzarán sus caminos y tendrán un desarrollo independiente.

La Mente humana sigue entretanto siendo una realidad misteriosa. La nueva era de Singularidad que se prevé para las próximas décadas podrá dar una respuesta que puede que no sea definitiva.

 

Aprender de la experiencia

images (1)Aprender de la experiencia es el motor que hace progresar a los seres vivos pero poco se puede aprender si las experiencias vividas no son lo suficientemente ricas en incorporar nuevas situaciones. Cuando nace un bebe viene ya de “fábrica” con su código genético, que es algo así como el sistema operativo que viene ya instalado en un ordenador cuando lo compramos. Ese código incluye toda la programación necesaria para sobrevivir, pero a partir de ahí tenemos que ir añadiendo constantemente nueva programación para dar respuesta a los nuevos desafíos.

Si las experiencias vividas son limitadas poco se puede aprender de la experiencia. Los casos de niños perdidos en la selva durante años, viviendo con la limitada experiencia de los simios, así lo corroboran. Y aunque se tengan experiencias ricas en contenido hay que estar en condiciones de digerirlas y obtener conocimiento de ellas, conocimiento que se traduce en nuevos programas de actuación que se van acuñando en nuestro proceso inconsciente de la información adquirida.

Para aprender de la experiencia es fundamental que durante la etapa del sueño profundo se sometan a prueba los nuevos criterios añadidos de actuación que estamos acuñando. Son simulaciones que hacemos, “rodando en vacío”, para ir perfeccionando nuevas pautas de acción antes de que nuestro subconsciente las dé por válidas y se incorporen a nuestra “biblioteca de programas”.

El día en que conozcamos bien como realizamos esta simulación y seamos capaces de programarla para enseñar a los avatares de realidad virtual a aprender de la experiencia, empezaremos a comprender mejor quienes somos y que hacemos por aquí en la vida.

Nuevo hallazgo sobre células embrionarias

El descubrimiento de que se pueden crear células embrionarias similares a las células madre a partir de células de piel fue Premio Nobel en 2012. Sin embargo el proceso seguido solo lograba obtener células madre en menos de un 1% de los casos, lo que en la práctica imposibilitaba su utilización para usos médicos. Ahora, científicos del laboratorio del Dr. Hanna Yaqub del Instituto Weizmann de Israel han descubierto que la eliminación de una cierta proteína permite asegurar la eficacia del proceso a niveles próximos al 100%.

Las células madre embrionarias todavía no se han especializado por lo que pueden utilizarse para reprogramar células adultas y reparar órganos dañados. Se obtienen a partir de células de la piel mediante la inserción de cuatro genes en su ADN, pero el proceso de reprogramación era lento y ofrecía escasos resultados. El grupo de del Dr. Hanna, encontró que una proteína, denominada MBD3, intervenía en todas las células del cuerpo en cada etapa de desarrollo, lo que era inusual, ya que la mayoría de las proteínas se producen en células específicas, en momentos concretos, para funciones específicas.

El equipo encontró que hay una excepción a la regla de la expresión universal de esta proteína: los tres primeros días después de la concepción. Estos son exactamente los tres días en el que el óvulo fertilizado comienza a dividirse, y el embrión naciente es un conglomerado cada vez mayor de células madre que eventualmente pueden producir todos los tipos de células del cuerpo . A partir del cuarto día, las células comienzan a diferenciarse, lo que sucede solo cuando aparecen las proteínas MBD3. La eliminación de esta proteína de las células adultas permite retroceder el reloj de una manera eficiente y volver a un estado de máximo potencial como el de las células madre.

Este hallazgo puede significar una nueva perspectiva para la regeneración de órganos y para la reparación del organismo en general y en definitiva para ralentizar el envejecimiento y prolongar la vida humana. Todo ello al margen de cuestiones éticas que serán sin duda objeto de debate.

Los sueños

Los sueños tienen lugar durante la etapa diaria de descanso en la que dejamos de tener actividad en el mundo real y nos sumergimos en una fase de reciclaje. Durante este periodo descansan los diversos órganos del cuerpo y tiene lugar un proceso misterioso por el que vamos asimilando la experiencia de vivir y añadiendo funciones operativas a nuestro cerebro. Durante los sueños fabricamos y perfeccionamos reacciones emocionales que una vez que sean homologadas por el subconsciente serán patrones de reacción que aplicaremos de oficio durante el estado de vigilia cuando hay que reaccionar sin tiempo para meditar.

Las escenas que “vivimos” en los sueños nos parecen reales y de hecho son “vistas” por nuestros ojos, hasta el punto de que en la etapa más profunda de los sueños movemos los ojos con extraordinaria rapidez como si estuviéramos viviendo episodios de forma acelerada. Durante los sueños estamos entregados a desmenuzar los esquemas lógicos de nuestras experiencias, repitiendo una y otra vez actuaciones similares a las vividas para identificar patrones útiles de comportamiento que podamos asimilar como reacciones automáticas.

Durante los sueños tenemos los sentimientos “desconectados” y podemos “vivir” escenas espeluznantes sin sufrimiento como si fuéramos meros espectadores. Es un proceso de laboratorio en el que sintetizamos nuevas funciones operativas que complementan a las que hemos adquirido en los genes. Los sueños son como juegos de realidad virtual que enriquecen nuestro conocimiento y amplían el alcance de nuestra conciencia para poder seguir afrontando el reto de vivir.