Mente y Conciencia

mente y concienciaMente y Conciencia no son la misma cosa aunque estén relacionadas. La Mente es una consecuencia directa de la información y la programación que residen en el cerebro. Es como el ordenador que dirige nuestro organismo y nuestras reacciones y va creciendo en sabiduría a medida que vamos teniendo experiencias enriquecedoras que van siendo procesadas aportando nuevas conclusiones.

En la actividad diaria muchas de nuestras reacciones son producto de automatismos que tenemos ya acuñados en el cerebro y ejecutamos de forma mecánica “de oficio”, sin ser conscientes de ello. Puede tratarse de actuaciones puramente inconscientes como las que garantizan el mantenimiento de la temperatura del cuerpo u otras similares que están programadas en el ADN, o ser expresiones emocionales u otras respuestas programadas que hemos ido adquiriendo.

La Conciencia es algo más externo a la programación y la información que residen en el cerebro. La Conciencia aporta una visión global del entorno en que nos movemos y de las dificultades o tareas con que nos enfrentamos en cada momento. Es la percepción de la realidad que nos afecta de manera más directa para la que no tenemos respuestas concretas ya elaboradas que decidan nuestro comportamiento.

La Mente está muy estudiada por la Ciencia porque sus manifestaciones tienen una correlación con el entramado de neuronas que controla el cerebro. La Conciencia sin embargo no acaba de estar suficientemente estudiada y se desconoce cual es su sustrato. Hay científicos que opinan que la Conciencia es una consecuencia adquirida como producto de que el Cerebro haya alcanzado una “masa crítica”. Otros dudan si la muerte cerebral acaba con la Mente y también con la Conciencia o si esta sobrevive al cerebro y hay otra realidad que entra de lleno en el territorio de las creencias.

Acabamos de llegar al Universo

Si hacemos el ejercicio de condensar la historia del Universo en un año nos damos cuenta de que en realidad los seres humanos del planeta Tierra acabamos de llegar al Universo. Presentación1Si situamos el big bang en el uno de enero a las 0 horas, 0 minutos y 0 segundos, el Sol nace el 21 de agosto y la Tierra el 2 de septiembre. La vida en la Tierra comienza en el cuarto trimestre, pero el Homo Sapiens no aparece sobre la Tierra hasta el 31 de diciembre a las 23 horas, 54 minutos y 17 segundos, es decir unos 6 minutos antes de que acabe el año.

El Homo Sapiens inteligente que empieza a tallar la piedra y a ocuparse en la agricultura y la ganadería no aparece hasta el último minuto del año y la civilización tecnológica en la que estamos actualmente inmersos no comienza hasta que falta tan solo un segundo para que acabe el año. Lo que no está claro es si acabamos de llegar y vamos a quedarnos una temporada o si nuestra existencia en la Tierra a partir de ahora será igual de efímera que la llegada.

La vida en el Universo

VidPara empezar, conocemos poco sobre la vida en el Universo porque lo que conocemos procede del mundo visible que tan solo es un 5% del total y la materia obscura y la energía obscura son por el momento poco conocidas. Lo que si resulta evidente es la inmensidad del Universo y el hecho de que la Tierra sea un pequeño rincón, lo que sugiere que debe de haber vida extraterrestre en diversos planetas de los cientos de miles de millones de estrellas existentes.

Hay importantes programas de investigación para encontrar indicios de vida mas allá de la Tierra, y se están detectando muchos planetas de estrellas similares al Sol con características parecidas a la Tierra, pero por el momento no hay pruebas concluyentes de que haya civilizaciones extraterrestres ni de que la vida en la Tierra proceda del exterior. Hay incluso científicos como John Gribbin, astrofísico de la Universidad de Cambridge, que opinan que sólo hay vida inteligente en la Tierra y que aunque resulte sorprendente estamos solos en el Universo.

Otros científicos, como Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, que creen posible que estemos viviendo una realidad virtual, es decir que toda la realidad que vivimos y observamos sea una simulación organizada por alguna civilización avanzada. Desde luego hay un orden universal que gobierna la materia y la energía que no es fácil entender como puede gobernarse a sí mismo sin la ayuda de una especie de Superordenador.

Lo que parece una realidad es que el Universo está diseñado para la vida humana, según el principio Antrópico, y que hay unas constantes universales que son imprescindibles para que exista la vida y que si sus magnitudes fueran levemente diferentes a como son la vida humana no hubiera podido desarrollarse. También parece que la evolución cósmica está orientada hacia el desarrollo de la consciencia, y de hecho la consciencia juega un importante papel en el entendimiento de la física cuántica. Parece evidente que “alguien” ha tenido que preparar todo este proyecto.

Aprender de la experiencia

images (1)Aprender de la experiencia es el motor que hace progresar a los seres vivos pero poco se puede aprender si las experiencias vividas no son lo suficientemente ricas en incorporar nuevas situaciones. Cuando nace un bebe viene ya de “fábrica” con su código genético, que es algo así como el sistema operativo que viene ya instalado en un ordenador cuando lo compramos. Ese código incluye toda la programación necesaria para sobrevivir, pero a partir de ahí tenemos que ir añadiendo constantemente nueva programación para dar respuesta a los nuevos desafíos.

Si las experiencias vividas son limitadas poco se puede aprender de la experiencia. Los casos de niños perdidos en la selva durante años, viviendo con la limitada experiencia de los simios, así lo corroboran. Y aunque se tengan experiencias ricas en contenido hay que estar en condiciones de digerirlas y obtener conocimiento de ellas, conocimiento que se traduce en nuevos programas de actuación que se van acuñando en nuestro proceso inconsciente de la información adquirida.

Para aprender de la experiencia es fundamental que durante la etapa del sueño profundo se sometan a prueba los nuevos criterios añadidos de actuación que estamos acuñando. Son simulaciones que hacemos, “rodando en vacío”, para ir perfeccionando nuevas pautas de acción antes de que nuestro subconsciente las dé por válidas y se incorporen a nuestra “biblioteca de programas”.

El día en que conozcamos bien como realizamos esta simulación y seamos capaces de programarla para enseñar a los avatares de realidad virtual a aprender de la experiencia, empezaremos a comprender mejor quienes somos y que hacemos por aquí en la vida.

Somos prisioneros del tiempo

Somos prisioneros del tiempo y nuestra vida discurre desde el pasado hacia el futuro sin poder dar marcha atrás en nuestros actos, aunque paradójicamente podamos ver una película al revés. El tiempo es  una flecha que siempre está avanzando, lo que es una limitación que nos domina que la Ciencia ha tenido que reconocer como fundamento básico.

Sin embargo, el futuro de la vida humana está ya decidido para quien nos observe desde la profundidad del Universo ya que nuestro futuro estará ya escrito y caminando hacia el punto de observación todo el tiempo que tarde en llegar la luz. Desde la galaxia de Andrómeda, que es el objeto más lejano directamente visible, “podrán ver” nuestra historia de los próximos dos millones y medio de años como si se tratara de una película que está ya rodada y no puede cambiarse. Igualmente nosotros observamos lugares lejanos del Universo que en realidad son escenas de hace millones de años que yacen cristalizadas en la profundidad del tiempo pasado.

Es lamentable que no podamos entender la dimensión del tiempo de la misma forma que las otras tres dimensiones espaciales, porque es una limitación que condiciona severamente nuestra percepción de la realidad. Si aplicamos el principio de que “lo más sencillo es lo mas probable” cabría suponer que el tiempo es una dimensión de la misma naturaleza que las demás aunque no podamos entenderla como tal. La tecnología nos está ayudando a percibir detalles de la realidad que no están al alcance de nuestros sentidos, pero por el momento seguimos siendo esclavos del tiempo.

Estamos demasiado solos en el universo

Parece ser que estamos demasiado solos en el Universo. El orden natural que conocemos es inconsciente. Las estrellas se mueven de forma mecánica y las leyes de la materia y la energía siguen un orden programado. Las bacterias no piensan y los animales parece que están programados casi por completo. El medio ambiente actúa de forma inconsciente y las fuerzas de la naturaleza obedecen a las leyes de la física y la química. Nuestros genes son puros programas que actúan sin pensar y nosotros mismos nacemos ya muy programados por la genética.

Aparte de nosotros los seres humanos, no sabemos de nadie con pensamiento consciente, aunque creemos que alguien superior controla el orden universal. Sin embargo, en todo caso, sólo podemos conectar con él por vía inconsciente. Estamos muy solos, sumergidos en el océano infinito de un universo inconsciente tratando de asomar a la superficie la parte consciente que hemos ido adquiriendo en nuestras vivencias después de nacer con la mente en blanco.

Hemos creado la razón, la lógica, la ética, los principios y los ideales, pero sigue teniendo mayor peso nuestra parte “sumergida” y nuestra inteligencia emocional prevalece sobre la razón. El mundo consciente parece que reside solo en nosotros mismos y es una singularidad en el Universo que no nos libra de estar solos en medio de la inmensidad.

Archivos codificados con ADN

Investigadores del EMBL- Instituto Europeo de Bioinformática (EMBL-EBI) han creado una forma de almacenar datos en forma de ADN, un material que tiene una duración de decenas de miles de años. El nuevo método, publicado hoy en la revista Nature, permite almacenar al menos 100 millones de horas de vídeo de alta definición en una taza de ADN.

El ADN es una forma eficaz de almacenar información porque ocupa un espacio increíblemente pequeño, no necesita energía ni mantenimiento y dura miles de años, pero aunque hasta ahora la lectura del ADN estaba bastante resuelta la escritura era inasequible. Ahora,  los investigadores del EMBL-EBI han logrado escribir en archivos codificados con ADN el discurso de Martin Luther King  “I Have a Dream”, una foto de EMBL-EBI, un PDF del informe de Watson y Crick “Molecular structure of nucleic acids”, un archivo de texto con sonetos de Shakespeare y un fichero describiendo la codificación, logrando después reconstruir los archivos originales con una precisión del 100%.

La utilización de ADN sintético para codificar datos y programas tendrá un impacto de tal alcance en el desarrollo de la aventura humana que es hoy por hoy difícil incluso de imaginar.

Conciencia es un misterio

imagesConciencia es un misterio, el más profundo del universo. Lo dice Eben Alexander, experimentado neurocirujano norteamericano que acaba de publicar un libro Proof of Heaven” sobre su experiencia personal de “vida después de la muerte” tras haber estado varios días en coma a causa de una meningitis bacteriana de la que inesperadamente se repuso.

Otro autor que trata este tema es el médico y psicólogo Raymond Moody, en su libro “Life after life“, en el que relata experiencias vividas por sus pacientes. También es relevante el libro publicado hace un año por el cardiólogo holandés Pim Van Lommel, “Conciousness beyond life” tras 30 años de operar a pacientes en los ha contrastado numerosos casos de experiencias cercanas a la muerte.

Corroborando que la conciencia es un misterio, recientemente, la “John Templeton Fundation” ha dotado 5 millones de dólares para un proyecto para estudio de la inmortalidad (Inmortality project), que será dirigido por John Martin Fischer, profesor de filosofía en la Universidad de California.

Por otro lado, la ciencia en general, suele tener un discurso más favorable a que la conciencia es un misterio pero sólo es una creación del cerebro. Es una visión materialista que presupone que la muerte es el fin de toda forma de conciencia. Sin embargo la cuestión no está nada clara, ni tampoco se ha formulado con la amplitud necesaria. Habrá que profundizar.

Vivimos una realidad digital

Hasta hace relativamente poco tiempo los seres humanos tenían que fundamentar el conocimiento de la realidad que les rodeaba en lo que veían, en los recuerdos, en las representaciones de los artistas o en los relatos de los historiadores. En la actualidad vivimos una realidad digital en la que podemos obtener imágenes de todo lo que existe o sucede, procesarlas, transmitirlas, manipularlas e incluso fabricarlas.

En la actualidad las imágenes son todas digitales, es decir conjuntos de pixels, y la calidad o resolución de las imágenes depende de la densidad o número de pixels que las integran. La realidad que entra por nuestros sentidos es también una realidad digital que se almacena en el cerebro “troceada en pixels” de la misma forma que los ordenadores procesan las imágenes.

Por otra parte, nuestra realidad física parece que también es una “realidad digital” que está troceada en pequeñas partículas. El modelo estándar de la física cuántica supone toda la realidad del universo, incluidos nosotros mismos, como conjuntos de pequeñas partículas, algo así como “pixels cuánticos”, en medio de inmensas zonas aparentemente vacías. La física cuántica es difícil de entender, porque se edifica sobre puras formulaciones matemáticas, pero un tercio del PIB mundial se produce por la tecnología basada en ella.

La reflexión que yo hago es que si vivimos en una realidad digital en la que todo lo que observamos, tocamos, procesamos y fabricamos es de naturaleza digital, el control de toda esta realidad digital tendría que estar bajo la tutela de un computador y la formulación matemática de la física cuántica invita a pensar en ello.

De esta reflexión surgen dos vertientes que habrá que explorar. La primera es que si vivimos una realidad digital puede que solo seamos una “fabricación” que reproduce un mundo virtual, análogo al que nosotros mismos manipulamos con los computadores, pero con una tecnología infinitamente mas avanzada. La segunda es que “alguien” tiene que haber “encendido” el computador, producir con ello el big-bang, y controlar el sistema operativo para que la realidad digital se desarrolle y aparezca ante nuestros ojos como un mundo integral.