Los sueños

Los sueños tienen lugar durante la etapa diaria de descanso en la que dejamos de tener actividad en el mundo real y nos sumergimos en una fase de reciclaje. Durante este periodo descansan los diversos órganos del cuerpo y tiene lugar un proceso misterioso por el que vamos asimilando la experiencia de vivir y añadiendo funciones operativas a nuestro cerebro. Durante los sueños fabricamos y perfeccionamos reacciones emocionales que una vez que sean homologadas por el subconsciente serán patrones de reacción que aplicaremos de oficio durante el estado de vigilia cuando hay que reaccionar sin tiempo para meditar.

Las escenas que “vivimos” en los sueños nos parecen reales y de hecho son “vistas” por nuestros ojos, hasta el punto de que en la etapa más profunda de los sueños movemos los ojos con extraordinaria rapidez como si estuviéramos viviendo episodios de forma acelerada. Durante los sueños estamos entregados a desmenuzar los esquemas lógicos de nuestras experiencias, repitiendo una y otra vez actuaciones similares a las vividas para identificar patrones útiles de comportamiento que podamos asimilar como reacciones automáticas.

Durante los sueños tenemos los sentimientos “desconectados” y podemos “vivir” escenas espeluznantes sin sufrimiento como si fuéramos meros espectadores. Es un proceso de laboratorio en el que sintetizamos nuevas funciones operativas que complementan a las que hemos adquirido en los genes. Los sueños son como juegos de realidad virtual que enriquecen nuestro conocimiento y amplían el alcance de nuestra conciencia para poder seguir afrontando el reto de vivir.

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