El cerebro y la conciencia

La relación entre el cerebro y la conciencia no acabamos de entenderla. Muchos científicos afirman que la conciencia es producto de la información y las conexiones neuronales del cerebro, por lo que si el cerebro deja de existir la conciencia se extingue.

Otros científicos, como por ejemplo Van Lommel, opinan sobre el cerebro y la conciencia que la conciencia sobrevive al cerebro y que esto es comprobable en los casos de personas que han estado en el umbral de la muerte y han sobrevivido.

Tampoco está claro si el cerebro al nacer es una “página en blanco” y la conciencia es inexistente, o si el cerebro incorpora al nacer información procedente de los genes según los hallazgos de conocimiento innato del proyecto Blue Brain.

Arrojar luz en esta materia es fundamental para saber si la actividad de un cerebro es reproducible en un ordenador y por lo tanto el Mind Uploading es viable y puede considerarse como una posibilidad de futuro. Es crucial para entender como puede ser el futuro de la vida inteligente más allá de la aventura humana.

Vida extraterrestre

The Royal Society” dedicó a principios del pasado año su publicación “Philosophical Transactions” a la vida extraterrestre. Es un tema de actualidad, porque con los medios ahora disponibles de exploración del Universo se están detectando continuamente planetas similares a la Tierra.

En dicha publicación, editada por Martin Dominik y John C. Zarnecki, plantean si el modelo de evolución de La Tierra será también el que opera en los planetas que puedan tener biosfera y si las formas de vida extraterrestre serían similares a la de los humanos. El artículo que publica Simon Conway, de la Universidad de Cambridge, sugiere que los procesos físicos y químicos de la vida y sus límites son probablemente los mismos en cualquier parte del Universo pero la diversidad de escenarios en los que puede aparecer la vida es mucho más amplia que la de La Tierra.

Conway indica como hipótesis poco probable que las biosferas que pueda haber en planetas extraterrestres sean estrictamente similares a la nuestra y que la inteligencia surja de forma inevitable. El conocimiento actual parece señalar que nosotros y nuestra biosfera son bastante únicos y que estamos solos en el Universo. Por lo tanto, parece que nos movemos entre dos posibilidades a cual peor: que en planetas lejanos nos encontremos a nosotros mismos o que no encontremos a nadie.

La cosa no ha hecho más que empezar pero plantea cuestiones importantes. Si estamos solos, ¿qué pintamos en el Universo? Si no estamos solos, ¿podremos estar en contacto? ¿Serán similares a nosotros o serán extraños y repulsivos? ¿Qué intenciones tendrán? ¿Cómo afectará a los humanos? De momento el programa SETI de detección de vida extraterrestre lleva 50 años de rodaje infructuoso pero no puede descartarse que un buen día aparezcan indicios sólidos de vida extraterrestre.

El despertar de la conciencia se debe a las manos

El despertar de la conciencia se debe a las manos. Caminar sobre dos piernas y tener brazos y manos libres para actuar, constituye la gran diferencia existente entre los homínidos y casi todas las demás especies vivientes. Esta diferencia no es muy grande en el caso de los gorilas, chimpancés, orangutanes o bonobos, que en muchos aspectos tienen hábitos y reacciones que parecen humanas, pero que no han llegado a intervenir en el orden natural tanto como para modificarlo como ha hecho el hombre.

Sin brazos y manos libres no es posible manipular la materia para construir elementos artificiales. Un elefante, o un delfín podrán llegar a tener la inclinación de fabricar artificios e incluso tener la inteligencia suficiente para llevar a cabo sus intenciones, pero su linea de evolución se apartó de forma irreparable de la posibilidad de desarrollar brazos y manos. Algo habría ya en el germen de los homínidos para conservar intacta la posibilidad de caminar sobre dos patas esperando que la selección natural llegará a facilitarlo.

La causa de que los homínidos lograran “ponerse de pie” y las demás especies se apartaran de esa posibilidad, se supone que reside en que la selección natural se decantó por reforzar esa tendencia como característica mas viable y de mayor potencial de desarrollo en el largo proceso de evolución de las especies. La acción extra que aportan los brazos y manos permite modificar los elementos naturales y con esta baza decisiva comienza el desarrollo evolutivo cada vez más especializado de estos instrumentos, hasta que la rama aventajada de los homínidos se produce el despertar de la conciencia y aparece el ser humano sobre la Tierra.

La vida humana está amenazada

imagesLa vida humana en la Tierra ha tenido un largo periodo de gestación de 3.500 millones pero la vida humana inteligente comienza cuando el homo sapiens sapiens adquirió consciencia de su existencia y de la realidad de su entorno. Hay vestigios de que comenzó a cultivar el trigo y la cebada hace tan solo unos 7.000 años antes de Jesucristo y que comenzó a utilizar la escritura hace tan solo 3000 años antes de Jesucristo.

Pero a pesar de que la vida humana inteligente es muy reciente, a partir del último siglo comienza un desarrollo acelerado de las tecnologías en paralelo a un crecimiento explosivo de la población mundial. La evolución más significativa se produce en el campo de la inteligencia artificial, con una escalada tecnológica en la que los sistemas artificiales inteligentes están evolucionando de forma exponencial y son ya elementos indispensable para la continuidad de la vida humana.

Hoy en día ya existe un superordenador que realiza 16.320 billones de operaciones por segundo, y según Ray Kurzweil, especialista en inteligencia artificial, dentro de veinte años un computador de 1.000 dólares será mil veces más potente que el cerebro humano. Los expertos en la materia pronostican que en las próximas décadas, núcleos avanzados de inteligencia artificial estarán en condiciones de adquirir consciencia propia igual que ocurrió con los seres humanos hace miles de años.

Este hito que denominan como “singularidad” puede ocurrir dentro de tan solo 30 años y este verano podremos descargar en nuestros ordenadores una película que nos informa en detalle de este futuro en el que por un proceso nuevo de evolución los seres artificiales inteligentes tomen el relevo de la humanidad. Parece ciencia ficción pero los expertos en inteligencia artificial lo consideran probable. Lo inquietante es que no sea materia de debate ni de preocupación social.

La inteligencia artificial versus la inteligencia humana

En unas décadas, los computadores o lo que de ellos crezca serán miles de veces más inteligentes que los seres humanos y estarán en condiciones de tomar el relevo en el desarrollo de la vida inteligente. La raza humana comenzaría entonces a transformarse o a desaparecer.

El silicio, que constituye el 28% de la corteza terrestre, es un elemento base de los microchips de los computadores. Ya se han reportado experimentos de inserción de microchips en células vivas que actúan de sensores, como si estuviera surgiendo una nueva biología del silicio. Otro material reciente, el grafeno, superdenso, del grosor de un átomo, de alta resistencia, buen conductor de la electricidad y el calor, permite construir microchips mucho más rápidos.

La inteligencia artificial está creciendo exponencialmente y no sabemos hasta que punto confrontará con la inteligencia humana o seguirá siendo complementaria. Será determinante la evolución del espíritu y la conciencia colectiva, dimensión humana muy poco explorada que por el momento es terreno de las creencias.